El nuevo año comenzó de maravilla, con mucha nieve y los ojos brillantes de los niños. Desde hacía días, los niños esperaban con ilusión el momento en que ya no hiciera tanto frío y por fin pudieran volver a salir al aire libre. Cuando llegó ese momento, nada pudo retenerlos en casa.
Bien abrigados, salimos al exterior. Primero echamos un vistazo a la pista de trineos, pero, por desgracia, tuvimos que esperar, ya que el viento había vuelto a dejar el campo casi sin nieve. Sin embargo, eso no empañó nuestro buen humor. De camino, los niños se hundían una y otra vez en la nieve profunda, reían a carcajadas y se ayudaban unos a otros a salir. ¡Nos lo pasamos genial!
A continuación, se divirtieron y probaron todo tipo de cosas en el jardín: se deslizaron con trineos y toboganes, construyeron cuevas, abrieron caminos en la nieve y, por supuesto, no faltaron los ángeles de nieve. Estos fueron especialmente populares y resultaron ideales para una alegre batalla de bolas de nieve. Por supuesto, los educadores tampoco se libraron y fueron «bautizados» con nieve entre risas .
Fue una mañana maravillosa, perfecta para volver a la rutina diaria de la guardería. Los niños se divirtieron, y eso era lo más importante. Simplemente jugar, reír y poder ser niños, sin prisas.
Después de tanto ejercicio al aire libre, todos tenían mucha hambre y no tardaron en quedarse dormidos, ya que todos los niños estaban felices, pero también muy cansados.
Una mañana llena de magia invernal que demostró lo valioso que es jugar libremente. ❄️☃️
dirección de guardería