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Festival de otoño

El otoño se presentó con colores vivos cuando los niños de Sunshine Kids celebraron su fiesta de otoño de este año. Días antes ya se habían realizado los preparativos, se habían recogido materiales y se había hablado sobre los tesoros de la naturaleza. El objetivo era mostrar a los niños lo variada, sensual y viva que es esta estación del año.

Cada niño trajo orgulloso una cesta llena de frutas y verduras de temporada de su propio jardín o del mercado. Juntos desempaquetaron las cestas, admiraron las diferentes formas y colores y reflexionaron sobre dónde crecen realmente las distintas frutas. Luego las olieron, las tocaron y, por supuesto, las probaron.
De esta manera, los niños aprendieron que el aprendizaje es más eficaz cuando se utiliza todos los sentidos: olieron las fragantes manzanas, tocaron las rugosas cáscaras de calabaza y saborearon la dulzura de las peras frescas. Estas experiencias sensoriales fomentan la percepción, el desarrollo del lenguaje y la curiosidad, y además son muy divertidas.

Uno de los momentos más destacados de la fiesta fue la excursión a la granja. Allí, los niños pudieron admirar un tractor con arado y el granjero les explicó cómo se utiliza este apero para remover la tierra y preparar el campo para la próxima siembra. Los niños escucharon con gran interés la explicación sobre cómo se limpia y se procesa el cereal antes de convertirlo en pan o muesli.
Por supuesto, también hubo tiempo para descubrir cosas nuevas: en la granja se recogieron castañas con mucho entusiasmo hasta que las bolsas se desbordaron. De paso, los niños aprendieron lo importantes que son los materiales naturales para jugar y hacer manualidades. Para terminar, se tomó un merecido refrigerio con salchichas en panecillos, que sabían especialmente bien después de un día lleno de aventuras.

Al día siguiente, la fiesta de otoño continuó en la guardería: con patatas frescas , calabazas y zanahorias, los niños prepararon juntos una deliciosa sopa otoñal. Con gran entusiasmo, pelaron, cortaron y removeron; todos ayudaron. De este modo, los niños no solo aprendieron a manejar correctamente los utensilios de cocina, sino también a ser pacientes, a trabajar en equipo y a asumir responsabilidades.
Una vez que todo estuvo cocido y triturado, lo degustaron con mucho gusto durante el almuerzo conjunto. Muchos niños afirmaron con orgullo: «¡Lo hemos hecho nosotros solos!», una auténtica experiencia de éxito que reforzó su confianza en sí mismos y su alegría por comer sano.

La fiesta de otoño demostró una vez más lo valioso que es permitir a los niños tener experiencias directas con la naturaleza y la vida cotidiana. Ellos sienten, huelen, saborean y comprenden el mundo con todos los sentidos, y así es como el aprendizaje se mantiene vivo.

 

Ann-Katrin Roth –Directora de la guardería

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